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lunes, 29 de diciembre de 2014

Brilli brilli navideño

Me gusta el "brilli brilli", navideño...

Esta comunidad no repara en gastos!! Pero ya podía gastar un poquito más en... otras cosas... más importantes.




Queridos Reyes Vagos:
* véase el Ilustrísimo Sr. Gerente de Sanidad de la comunidad de Madrid o sus secuaces*


Para el año que viene solo he pedido unas cosas sencillíiiisimas...

Deseo un contrato decente, nada de cubrir bajas ni eventuales de 30 días miserables. Quiero un trabajo que no me quite el sueño cada vez que pienso que me quedo sin él, y que además me dé ganas de seguir currando a perpetuidad; es decir... nada de ambulatorios infames con 30 mujeres citadas dobladas y redobladas, a sus "revisiones" instauradas por los Ginesaurios de turno cada 5 minutos.

Deseo que llegue el fin de las mamografías anuales para ver fibroadenomas de 6 mm, y que terminen  las ecos para ver miomas menopáusicos y calcificados a hasta el fin de los días, de 10 mm, por supuesto intramurales y en cara posterior... y como petición extraordinaria, me gustaría que se instaurara el conocimiento mundial entre la población perimenopáusica de que sí... por ahí pasamos todas y que se te retrase la regla va a empezar a ser NORMAL!!!.

Lo prometo, he sido buenísima!! Hasta el punto del empalague diría yo. Y si no me traéis eso pues... unos colmillos dorados, para lucirlos bien cuando me haga falta morderos.


Fdo: La niña más buena de mi casa. 



\\Foto Calle Fuencarral\\

jueves, 26 de diciembre de 2013

Va, viene, vuela...

Que va...
Que viene...
Que vuela...

Últimamente no paro de darle vueltas a eso del tiempo. Si pudiese haría que este año que me queda durase el doble, el triple, el cuádruple... tener más días, y los que me quedan, que no pasasen tan rápido, que fuese navidad durante meses. Todos juntos, y lo que nos rodea, disfrutarlo por mucho más tiempo, que todo se congelase, algo parecido al día de la marmota, pero en días sucesivos, distintos, nuevos... sin que tuviese porqué cambiar nada. Y otros días todo lo contrario, quiero que el tiempo vuele, que pase estando dormida y despertar en otro lugar.

Nunca se me dio bien cerrar etapas, ni de pequeña, tenía pánico a pasar al "patio de los grandes", a irme al instituto, a mudarme... siempre he tenido miedo a abandonar lo que conozco, lo que me gusta, a dejar una casa en la que sé moverme a oscuras sin tropezarme con nada. Será eso, el miedo a tropezar incluso con los ojos abiertos. Pero lo disimulo bastante bien.

Los años son como son, duran lo que tienen que durar, 365 días y algunos agraciados 366, no hay más. Pasarán cosas que si no haces ahora no podrás hacer nunca más, tomarás decisiones que condicionarán el resto de esos 365 días o muchos 365 días más... algunas de las que te arrepentirás, y otras de las que te alegrarás. No me gusta tomar decisiones, no creo que sea plato de buen gusto para nadie, pero no se puede vivir en mitad del cruce sin elegir ninguna dirección en concreto, o esperando que alguien te empuje hacia algún lado mientras te dejas llevar... pura inercia, qué comodidad.

Tengo miedo de decidir, en mi propio cruce de caminos... no sé detrás de qué puerta se esconde el vacío, detrás de cual están agazapados los leones, o cual me conduce a las 7 torturas chinas. Cada día se me antoja abrir una distinta. Solo espero que alguien quiera atravesar conmigo la puerta que finalmente decida cruzar. Y ya sé, que "mal de muchos..." ... pero un consuelo es.

Que va...
Que viene...
Que vuela...
Un año más, y tú sin enterarte.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sin anestesia

Sales de casa día tras día para tropezarte con cada pequeña piedra del camino que te vas encontrando, piedras que te dejan cicatrices hasta en las pestañas, de esas que todo el mundo ve y tu intentas camuflar con maquillaje barato del Mercadona, para acabar pareciéndote al Joker sin quererlo.

Así en bruto, "de verdad que ya no sé qué mierda más esperar". Lo siento pero no soy de esas que sólo escriben en el Facebook las cosas felices, de las que únicamente ponen fotos de fiestas superoseabrutales, botellones dequecogorzanoscogimos y mira que guapa salgoenelespejodelbañotía... la vida sería más fácil así, llena de superficialidades, pero no me salen, de verdad que no me salen, o más bien dicho, se me han salido tanto que han desaparecido dejando trasparentar mi propia carne. Hace tiempo que abandoné al sentir común de la población y opté por la sinceridad aplastante, así, sin más A-PLAS-TAN-TE.

Levantarse e intentar una y otra vez poner un pie delante de otro, solo para caerte de un guindo, chuparte un dedo, sentirte gilipollas... así nivel extremo y sin epidural, es bastante jodido, pero irracionalmente lo sigues haciendo. Un pie... otro pie... un pie... otro pie... una piedra... otra piedra... una piedra... otra... y nadie nunca jamás entenderá que hasta a ti misma te duelen las verdades que tu cabeza te susurra a gritos: "eres tonta hija mía, eres muuuuuy tonta... ¿no ves que estás mejor si te lo guardas para ti solita?".

Y todo eso hasta hoy, día 27, ¿no se supone que el día de los inocentes es mañana?, batiré el record de estupidez en llano esta navidad. Sinceramente, creo que me quedan dos vías de escape, esconderme en casa abrazada a la Play hasta que escampe el temporal o huir a Jaén sin dejar que la más mínima brizna de repelús social me toque...

Huir, huir, huir... ya no tengo ni a dónde, ni con quién.


Pd.- Bot, hoy me quedo sin comer... nivel -100 de supervivencia.

lunes, 24 de diciembre de 2012

BARCOS DE PAPEL




Se extingue el sol. Se apagan las estrellas de noches inútiles. Solo queda lo que no merece la pena. El faro se apagó. El mar se agitó.

Una línea de esas que indica el lugar donde el cadáver se encontró divide la habitación. Sentada, descanso en mi lado de la cama. Fatiga crónica. Piel hecha pedazos. Espaldas que se miran. Poco a poco se van agotando las palabras. Da comienzo la madrugada más larga.

El barco se agita con la fragilidad del papel.

Un avión cruza el cielo. La duda es pasado. La certeza hace daño. Las miradas escuecen. Ahora,  ¿será nunca?, resultó ser mentira. Algunas cosas fueron suficientes para comprender. Las decisiones siempre llegaron tarde. Quizás la oportunidad nunca se presente. Como sucede en los puzzles, las piezas que sobran no encajan jamás.

Desastre. Descenso. Caída y tropiezos.

Se marchitan las flores del jarrón. Se seca la humedad de mi cuerpo. Se dibuja tu nombre como un espejismo. Respiro tu perfume, insoportable olor a azufre. Espadas en la mesita. Armarios revueltos.

El barco zozobra y no quisimos darnos cuenta.

Un muro se derrumba. Se agrietan las costillas. La pena pesa. El suelo quema. Ahora será nunca, todo resultó vacío. Algunas cosas fueron suficiente para comprender el poder de la distancia. No importó ir de la mano, de igual forma nos separó.

Desastre. Yo tiro y fallo tocando agua. Tú aciertas y hundimos el barco.

M.A.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Ventanas de invierno

Es Navidad y hay exactamente dos conejos, tres ciervos y un zorro sobre la mesa del salón, nadie sabe por qué, pero el conejo lleva bufanda y abrigo de cuadros.

Me cuidas, me aguantas, te quedas cuando todos se han marchado ya... siempre estás... en tu forma relativa de estar. ¿Dónde te vas cuando parece que te alejas?, mientras me quede té, el resto no importa. Me asomo a la ventana, ahora no llueve, no lo ha hecho en todo el día, pero extrañamente no quiero abrir y no es por el frío, es por si pasan de nuevo los corredores en bermudas y vuelvo a gritarles muerta de risa "locoooOOos!!", para en dos segundos pensar que no son los únicos que lo están; y mira que me has dicho veces que no haga tonterías.

Ahora veo más claro lo inútil que es insultar cuando tu propia herida aun deja sangre escapar, entonces mis palabras no hacen daño. Si corres en camiseta de manga corta a pesar del frío será porque quieres y porque te gusta, digan lo que digan. El tema es correr. Así que a pesar de que me mires con ojos de incrédula (cuando me miras), no puedo enfadarme tanto como debería e increpar al mundo, porque últimamente casi corro desnuda a diario.

Otro sorbo al "té de Navidad", sigue caliente.

Ya sé que cometí un error, estos son momentos de inspiración... esos días en los que me da por pedir perdón, menuda estupidez, debería ponerme un gorro bien calado y el jersey más gordo que encontrase.


lunes, 22 de diciembre de 2008

Combustión febril

Como empieza ese fragmento de no recuerdo qué, libro, película, poesía... : "anoche pasé frío"



Mi ventana estaba cerrada y mi cuerpo estaba ardiendo, reposaba sobre la cama conocida, mi cama de siempre. Llevo un buen rato con el soniquete del sorteo de navidad tronandome. Las ventanas a cal y canto, la persiana bajada. ¿Por qué tengo tanto frío? ¿qué hora será? Tarde, seguro.

Me permití el lujo de privarme de las entradas y salidas de oxígeno proveniente del espacio exterior, al menos durante unos segundos, para que las malditas anginas dejaran de acuchillarme. Si habría de morirme sería con mi propia combustión. Así lo siento, tan caliente que podría iniciar un big-bang dentro de mi telencéfalo.

Es más, creo que ni siquiera tengo derecho a expulsar esas partículas víricas a ningún ser circundante, a mi ser circundante, mejor dejar la boca cerrada, no respirar, resignarme.

Sin embargo nunca se inicia esa combustión espontánea.
Inexplicablemente el pequeño ser que sigue vivo, aquí dentro de esta habitación en semipenumbra, me cede generosamente su oxígeno y mis pulmones lo aceptan con simétrica generosidad.

No hay combustión. No por el momento. Me vino bien el vaso de agua, al que acompañé con un ibuprofeno, un paracetamol de un gramo, o quizás fueron dos, y lo primero en antibióticos para estúpidas alérgicas. Alimento vivo, vida alimentada... Mmmmmm!!!

Aún no me atrevo a subir la persiana, ni mucho menos a abrir la ventana pero decido mirar al otro lado de la cama, de mi cama de siempre... El olor del suavizante resucita mis sentidos y mi ánimo... buenos días... susurro... creo que tengo fiebre y no me ha tocado el gordo.