"...esto es para tí
todas las cosas que tengo
a mi no me sirven
en este momento
yo no sé
si tu piensas lo mismo
pero es así
se tiene que acabar
sentado aquí
viendo pasar el tiempo
dejando
no te preocupes por nada
yo me quedo un rato
callado en silencio
intento olvidarlo
y exploto por dentro..."
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martes, 28 de mayo de 2013
jueves, 18 de octubre de 2012
Explosión-implosión y viceversa
Me siento una nebulosa reconcentrada. Antes era un sol... a ver, no es que creyera que todo giraba en torno a mí (aunque para entendernos, desde el punto de vista de uno mismo, lógicamente todo gira a nuestro alrededor, aunque bailen sin contar con nosotros), así nos convertimos de personas a soles, para que entendáis la metáfora (no me gusta explicar las cosas tontas, pero bien es sabido que nadie me comprende cuando hablo y dudo mucho que lo hagáis cuando escribo).
Soy un recuerdo de lo que fui, un calor residual en forma de gases generados después de explotar, de tanto chocar, de tanto pelear, al final tuve que hacerlo, comprometiendo la vida de los planetas circundantes.
Un fantasma desconocido. Fantasma de la estrella que fui. Estrellada. Estúpida. Negligente. Viva. Ahora residuo de colores como imanes. Y nada. Y silenciosa, vacía y extraña. No me conozco... Lo vuelvo a intentar y no me reconozco. Una nebulosa, estática y eléctricamente estática. Pero con las entrañas moviéndose, expandiéndose y a la vez implosionando. Haciendo del corazón tripas. Tampoco se me puede pedir más. Ni más ni menos. Sólo puedo pedirte, que dejes de chocar conmigo.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Reveladas
Te esfumas, nos diluimos, ¿dónde están quienes éramos?...
Nos vemos muy en rojo y veladas, sobreexpuestas, como este carrete que ha caducado antes de manifestar su verdad oculta.
Apenas nos distinguimos en dos cliches de entre todos los negativos, y a duras penas logramos aceptar que esas caras son las nuestras, que algún día lo fueron.
¿Ese brazo que queda eres tú o soy yo? qué más da... ya no nos damos la cara.
martes, 17 de abril de 2012
Los "y si"

No se conocían de nada.
Quizá en otro momento, quizás... vuelvan a presentarse y a no conocerse.
*** Dibujo de Emmanuel Lafont
sábado, 26 de noviembre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
Inconstructiva

Una critica inconstructiva (que es la versión fina de destructiva, pero sin el condicionante de negativdad, ni crea ni destruye, solo transforma).
"Psss, pssss... y qué pensarías de mí si me cogiera tal tajada después de la feria de Granada (o de Ritalandia, qué más da) y me qedada a dormir en casa de un@ ex??... " (por supuesto sin añadir que he de levantarme con la resaca de la muerte).
Siempre ha habido clases y clases...
La tonta, y la lista. Date prisa en averiguar de qué lado estás.
Lema de hoy: "Traga y vencerás!"... o era divide?
miércoles, 20 de abril de 2011
Por fin yo

La terraza, cigarrillos ardiendo, el humo...
Juanjo Sáez, el sol y yo...
Los trenes y tú...
Tú y yo...
Por fin yo...
Soy yo
lunes, 20 de diciembre de 2010
Bicho raro

Amores imposibles.
El vaho que se escapa.
Carámbanos de hielo en la nariz.
Ciudades deslumbrantes que nunca te parecen lo que son.
Mensajes de otro mundo.
Botellas de licor o de anís.
Gatos cruzando llegando al otro lado del tejado.
Tus ojos de coyote en mi pantalla del portátil.
La sombra que dejas por debajo de la puerta al salir...
Las suelas de mis zapatillas que se han gastado.
Tu me estás mirando igual que a un bicho raro.
Soy lo que soy, solo lo que soy no me ha inventado nadie.
Todo lo que doy es todo lo que soy, todo lo que forma parte de todo lo que sé y todo lo que ves al final soy solo lo que soy.
No me mires como a un bicho raro.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Todas tus amigas...
TODAS TUS AMIGAS
Todas tus amigas son tan lindas
son tan frágiles, tan dúctiles, tan frías
ellas se entretienen presumiendo
analizan y ejercitan movimientos
para desplazarse sin apenas rozamiento
todas tus amigas se dan cita hoy en el bar, ¿quién da más?
Una te conmueve cuando grita
porque suena una de Stevie en la pista
otra se congela sin remedio
porque el Gibson tiene demasiado hielo
las demás planean por el aire, se sostienen a un milímetro del suelo
todas tus amigas se dan cita hoy en el bar
(siempre supe que algo no encajaba)
NO!!
Ya no pueden disimular, ya no pueden tener el sol
ellas sufren mucho más que tú y te engañan
no les quedan artimañas
las pillaste en un desliz y ahora ya
NO!!!
No te pueden impresionar, se acabó la interpretación
ellas pierden la razón mientras se apagan
se consumirán mañana por la mañana
Todas tus amigas son tan lindas
son tan ágiles, tan pálidas, tan niñas
ellas son volátiles como pluma al viento
son precisas siempre atentas al momento
son monocromáticas y aberrantemente dulces
casi nunca se separan y es que
todas tus amigas se dan cita hoy en el bar
(siempre supe que algo no encajaba)
NO!!
Ya no pueden disimular, ya no pueden tener el sol
ellas sufren mucho más que tú y te engañan
no les quedan artimañas
las pillaste en un desliz y ahora ya
NO!!!
No te pueden impresionar, se acabó la interpretación
ellas pierden la razón mientras se apagan
se suicidarán mañana por la mañana
y detienen el tiempo
y se olvidan de respirar
se convierten en viento
y languidecen y se escapan
y permanecen bonitas
mientras empiezan a agonizar
son bellas equilibristas
que se abandonan y se lanzan
al vacío, tienen alas
sobrevuelan las ciudades y montañas
y se expanden y se explayan
siempre supe que algo no encajaba
martes, 16 de noviembre de 2010
Fantasmas

Ella estaba desnuda al otro lado, quieta y yo estaba inmóvil y sin poder ver nada por la cantidad de pena que me salía de los ojos. Fingía hablar, pegada al teléfono para que nadie, ni siquiera ella, supiera que estaba siendo rodeada por mis fantasmas... la caja de cartón y las cadenas.
martes, 9 de noviembre de 2010
Mercurio

El nórdico pegado al cuerpo y la radio sonando de fondo, la broma matutina...
Sus ojos, legañosos y apáticos, se dirigieron a la contra ventana que aun permanecía cerrada mientras se desperezaba en la cama, una línea de luz grisácea se colaba a duras penas por las paredes hasta su almohada. Se levantó descalza para abrir y volver a saltitos riéndose a la cama "con lo temprano que es"; no había parado de llover desde anoche y ahora las gotas de agua iban poco a poco acumulándose en el cristal, pegándose entre ellas, aglutinándose y conformando grupos heterogéneos que le recordaban a las fases de la coagulación antes de que apareciera la "señora fibrina". Diminutas gotas en busca de su familia lejana, la de la nube vecina, la que le vendía el pan, esas que ahora corren para unirse a la fiesta.
Recordó el día que se le rompió el termómetro de pequeña, jugaba a vendar a su hermano de arriba a abajo para inventar cualquier enfermedad o catástrofe universal que le hubiera provocado tal estado terminal. Decenas y decenas de gotas de mercurio se derramaron por el mármol blanco, casi como canicas en miniatura. Intentaba atraparlas pero se le escurrían entre los dedos, hubiese querido que esas gotas de acero hubieran permanecido allí para siempre y rodarlas una y otra vez sobre la palma, pero su madre pronto vino con la mano cargada "ZAS", colleja... y un "quita ya de ahí que no haces nada bueno", desapareció el hechizo.
Unos cuantos-bastantes años más tarde aquel espectáculo de gotas de agua asustadas, o bien ansiosas por hacer una piña con sus compañeras, le produjo la misma carcajada, esa que le hacía sentir tan bien. Era como si el tiempo se detuviera y el segundero sólo avanzase con cada sutil movimiento de gota. Deseó con todas sus fuerzas congelar ese momento. Sacó el móvil y fotografió aquellos cristales pasados por agua.
No era suficiente, necesitaba algo más físico, más material, algo que permaneciera, y no se escapara entre el cepillo y el recogedor.
Como si se le iluminase la bombilla, salió disparada y fue corriendo a la cocina para coger aquella taza ovetense, esa que "extrajo" sin querer de un quiosco a través de la reja (las ventajas de un 6 de guante) y abrió la ventana de su cuarto, se mojó la nuca al agacharse y la colocó en el balconcillo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete... Sólo siete segundos y 25 centilitros de vida llenaron la taza. Volvió a abrir, a mojarse la nuca al agacharse y a coger la taza del balconcillo. Un sorbito... La vida le sabía bien.
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